¿Por qué prefiero una dieta vegetariana a base de plantas?

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Quien bien me conoce sabe que he seguido una dieta vegetariana desde el 2009.

Todo empezó una tarde, cuando mi pareja y yo nos interesamos por alguna razón en ver “Meet Your Meat”; un documental de 12 minutos creado por People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), que describe como es el tratamiento de los animales en la agricultura animal moderna (agricultura industrial).

Luego de verla, nos quedamos con esa fuerte (y fea) impresión y quisimos buscar más información en varios sitios online (PETA, mindbodygreen, TheWellnessWarrior), entre muchas otras páginas informativas y bloggers. Descubrí que no sólo se hablaba del maltrato animal, también se publicaban estudios de reconocidas universidades y entidades internacionales relacionados a la salud, sobre como el consumo de carne podría estar ligado a la aparición de ciertos tipos de cáncer.

Mi abuela materna, hacia apenas un año que había fallecido de cáncer en el colon. Este hecho y con suficiente información, después de conversarlo bien, nos decidimos a probar la dieta vegetariana y ver como nos iba.

Al principio no fué fácil, porque estábamos acostumbrados a comer todo tipo de carnes, y era tiempo de fiestas de fin de año, y ello significaba que nos perderíamos comer el pavo de acción de gracias de la semana siguiente. Aún así, nuestro deseo de continuar era más fuerte, y afortunadamente siempre habían otras opciones que nos permitímos comer.

En ese tiempo, comer fuera era una situación muy diferente a la de ahora, pues los restaurantes que usualmente frecuentábamos no tenían tantas opciones vegetarianas ni veganas como hoy día; a menos que pidiéramos ensaladas o acompañamientos por separado, el menú era muy limitado. Preguntándo encontramos opciones alternativas como La Casa Vegetariana y Loving Hut, y ello nos ayudó a mirar la comida desde otra perspectiva y animarnos hacer nuestras propias versiones de comida en casa.

Como el tema no era muy común en Panamá, se imaginarán todas las preguntas curiosas que escuché entre amistades, familiares y compañeros de oficina: ¿Por qué te hiciste vegetariana si los animales son para comerlos? ¿cómo haces para consumir proteína? ¿sabías que las plantas también sienten y aún así las comes? ¿te faltan vitaminas y minerales? ¿pero qué comes? ¿podrías volverte anémica? ¿los vegetales y frutas están llenos de pesticidas, eso es malo también, no?…

Source: Pinterest

Nuestras razones iniciales incluyeron además de la empatía por los animales, las estadísticas alarmantes sobre consumo  y desperdicio excesivo de agua por la producción excesiva de carne, esto incide de una manera u otra al cambio climático. Y aunque siendo a vegetarianos quizás no haría gran cambio en las estadísticas, al menos nosotros sentímos que estábamos ayudando con un granito de arena a la causa.

Poco a poco las compras de supermercado se hacían más fáciles. Incorporar sustitutos de carnes por alimentos con el equivalente a su valor nutricional era importante para no desbalancearnos o estar mal nutridos. Por ejemplo, la proteína la encontramos en el brócoli, kale y espinacas y si la combinamos con semillas, nueces, granos, legumbres y otros vegetales estamos consumiendo la cantidad ideal que necesitábamos.

Con esto no quiero decir que no comíamos chucherías y comida procesada (con la excusa que no era animal), porque en el tema de nutrición he mejorado más aún, pero ese es otro tema del que hablaré en otro post.

Hoy en día, estoy segura que muchos de ustedes pueden también reconocer que mientras más avanza la tecnología y las investigaciones científicas, así como los estudios en escuelas medicina y organizaciones reconocidas a nivel mundial que señalan que asumir una dieta balanceada, primordialmente a base de plantas, es lo ideal para que el ser humano pueda lograr alcanzar una alimentación y estilo de vida más saludable.

Según la OMS, el ser humano adulto obtiene una alimentación sana al comer una gran variedad de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. También menciona que se deben limitar las grasas saturadas (presentes, por ejemplo, en la carne grasa, la mantequilla, el queso, y la manteca de cerdo). En otras palabras, limitar el consumo de alimentos y productos de origen animal.

En lo personal, nuestra dieta de hoy día, es una dieta vegetariana a base de plantas, es decir, vegetales, granos, frutas y semillas, de preferencia orgánicas mientras sea accesible. NO comemos carne de vaca, ni de cerdo, ni pollo, aunque, si consumimos huevos y salmón ocasionalmente; evito en lo posible los lácteos, ya que la leche definitivamente la reemplazamos por leche de almendras, coco o soya. El consumo de miel es limitado también, no más de una cucharada para la avena, un pudin de chía o en smoothies.

Claro, para que sea balanceada, uno también debe poder darse un gusto de vez en cuando. Así que no nos negamos algún antojo durante los fines de semana, como una pizza vegetariana, o un chocolate negro (60% – 70% cacao), o un pop corn natural mientras miramos una película. No busco ser 100% fit, ahora lo veo como un tema de nutrición y salud integral, elijo balance y no perfección, me hace sentir mejor. =)

¿Sabes cual es la diferencia de una dieta vegetariana a una dieta vegana? clickea para más información.

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